Reto 3 – Mooc DigCompOrg – Impacto de la tecnología en la dimensión pedagógica

En esta nueva tarea se nos pide focalizarnos en los aspectos más orientados al ámbito puramente pedagógico y tomar las acciones pertinentes para intentar mejorar dichos elementos.

Si tomamos, para empezar, la información derivada del bloque “Enseñanza y aprendizaje”, observamos que los apartados que muestran una valoración menor son los relativos a “Adaptación a las necesidades del alumnado”, “Orientación profesional” y “Proyectos interdisciplinares”. En estos tres puntos encontramos valoraciones por debajo de 4 (entre 3,5 y 3,9), evidenciando, sobre todo en el apartado de “Proyectos interdisciplinares”, una carencia de actuaciones que permitan activar sensaciones de uso y aplicación de competencias digitales dirigidas a este ámbito.

Para intentar mediar en la mejora de los puntos anteriores, intentaremos dar una relación de objetivos a alcanzar que, suponemos inicialmente, podrían dar un giro a la actual percepción de los mismos.

En el primer punto, “Adaptación a las necesidades del alumnado”,  en el que se recoge el hecho de usar adecuadamente las tecnologías para realizar actividades y acoplar los métodos de enseñanza por parte del profesorado hacia el alumnado, se puede establecer el objetivo de dar mayor uso al Campus On-line del Centro así como potenciar un mayor uso de herramientas digitales como blogs y determinados recursos (Quizziz, Kahoot y similares), e incorporarlas paulatinamente como utilidades de uso más común en el aula. Esto puede derivar también en un segundo objetivo dirigido a formar más detalladamente al bloque docente en estas herramientas.

Para poder obtener información medible sobre si se ha alcanzado mejoras al estado actual, es necesario establecer un porcentaje de uso de dichas herramientas y, además, que su utilización estuviera vinculada a la obtención de valores de calificación integrados en las notas de las distintas evaluaciones de, al menos, un 30 % de los módulos de cada CC.FF., por establecer un valor indicativo inicial, realmente alcanzable y revisable de forma periódica. Dicho de otra forma, como escala podría reflejarse el uso de herramientas digitales como sistema de evaluación con calificación vinculante, de la siguiente forma:

-Incorporar una prueba evaluativa usando herramienta digital en cada evaluación con un peso igual o superior al 10 % del total de la nota de evaluación equivaldría al 30 % mínimo de uso.

-Incorporar una prueba evaluativa usando herramienta digital en dos de las tres evaluaciones con un peso igual o superior al 10 % del total de la nota de evaluación equivaldría al 20 % de uso.

-Incorporar una prueba evaluativa usando herramienta digital en una sola evaluación con un peso igual o superior al 10 % del total de la nota de evaluación equivaldría al 10 % de uso.

A partir de ahí, se ajustaría la escala en base al nivel de utilización en cada módulo.

Por otro lado, afrontando lo expuesto sobre el apartado “Orientación profesional”, nos encontramos en este caso sobre el uso de tecnologías digitales dirigidas a fines de carácter más profesional. Aquí existe una clara diferencia de percepción entre el equipo directivo, que vierte una nota de 4, ante las opiniones tanto del profesorado como del alumnado, los cuales devuelven una nota de 3,5. En estos dos últimos colectivos se percibe que no existe una clara orientación profesional como finalidad del uso y aplicación de las herramientas digitales. Se puede entrever que pueden constituir herramientas de aplicación educativa, pero, sin embargo, no se las valora realmente como herramientas que van a ser utilizadas en un ámbito más profesional, fuera del centro y como parte de la posible rutina laboral del futuro empleo del alumnado.

Sobre ello, quizá sería conveniente fijar objetivos relacionados a mostrar al alumnado y, por extensión, al propio equipo docente algún tipo de formación ligada al uso y aplicación de dichas herramientas en entornos laborales y profesionales. Incluso podría resultar positivo hacer hincapié en CC.FF. más susceptibles a tener menor uso, inicialmente, de herramientas digitales dentro del ámbito profesional como podría ser el caso de Atención a Personas en Situación de Dependencia o Cuidados Auxiliares de Enfermería, con menor “incidencia tecnológica” en sus módulos.

Para establecer algún indicador que permita medir la evolución de esta percepción, podría hacerse una comparativa sobre conocimientos del alumnado al arrancar el CC.FF. y, posteriormente, al finalizar el mismo, a través de encuestas que permitieran establecer esta valoración, dando por valor satisfactorio un mínimo de que un 50 % del alumnado hubiese adquirido estos conocimientos y, evidentemente, también fuera capaz de establecer la correlación existente entre dichos conocimientos adquiridos y su directa y clara aplicación en el ámbito profesional sobre el que va a dirigirse.

Finalmente, el tercer y último bloque a analizar, “Proyectos Interdisciplinares”, queda muy claramente definida la problemática: no hay evidencias notablemente claras que indiquen que se fomenta la participación en proyectos interdisciplinares en los que la base tecnológica y digital sea uno de los pilares de estos proyectos.

Como objetivo a establecer, de forma lo más inmediata posible, sería diseñar un proceso de elaboración de proyectos interdisciplinares para llevar a cabo de forma anual, y como parte de la estructura formativa de todos los CC.FF., de manera que durante el curso académico se tuviera la participación en, como mínimo, un proyecto de estas características por parte de todo el alumnado. En otros términos, cualquier alumno del Centro debería estar involucrado en, como mínimo, un proyecto interdisciplinar con base tecnológico-digital a lo largo de cada curso académico.

Como sistema de medición de este objetivo podríamos usar el número de alumnos que participan en un proyecto y, por contraposición con este, el número de proyectos en el que participa cada alumno. De forma inicial, se entiende que un alumno estaría en un solo proyecto, pero la visión de futuro sería ir incrementando esta variable para enriquecer con mayores y más variados conocimientos a todo el alumnado del Centro.

Para cerrar este análisis se hace necesario comentar que, en todos los puntos mencionados hasta aquí, se requiere una gran implicación tanto por el equipo directivo, a la hora de facilitar y agilizar la puesta en marcha de las actuaciones citadas, como del equipo docente, responsable más directo de la ejecución y correcto seguimiento de las mismas. Respecto al tiempo de ejecución, debería abordarse de forma progresiva, acordando paso a paso la incorporación de las actuaciones en función de la idiosincrasia de cada uno de los CC.FF. y, en determinadas acciones, de la posibilidad de colaboración entre ellos.

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