Reto 1 – Mooc “Enseñar y evaluar la competencia digital” – El ‘Homo Digitalis’

ciudadanodigital

Para empezar, aprovecho una de las entradas anteriores en las que realizo una presentación sobre mí y mi motivación para estar profesionalmente donde hoy me hallo. Este es el enlace.

La segunda parte del reto la plasmo a continuación:

Homo Digitalis.

Se nos pide en el primer reto del Mooc “Enseñar y evaluar la competencia digital” que realicemos una reflexión sobre que supone ser “Ciudadano Digital”.

Sinceramente, creo que todos aquellos que formamos parte del mundo civilizado (entiéndase por todo individuo que viva en ciudad, pueblo o aldea que tenga unos recursos mínimos como electricidad, agua corriente,…) estamos incluidos dentro de dicha definición. Como tal, nos vemos afectados en mayor o menor medida por las tecnologías (uso de móviles, internet, pago electrónico, administración electrónica,…) Todo ello nos envuelve y se torna una misión prácticamente imposible el zafarse de ello: al final del hilo siempre encontramos un “elemento tecnológico”, sino más, del que el mencionado hilo depende.

Se torna imprescindible, dada la situación, el abandonar la postura de “lego orgulloso” para afrontar con posibilidades los avatares que esta nueva forma de relacionarnos con la realidad y el entorno que nos rodea va a presentarse ante nosotros: debemos convertirnos en auténticos “Ciudadanos Digitales”. Debemos ser capaces de interactuar con nuestro alrededor si queremos prosperar, lograr nuestros objetivos y luchar por nuestra felicidad.

Según se plasma en el mapa mental propuesto por los autores del curso, como Homo Digitalis se deben cubrir un conjunto de aspectos que van a permitir al ciudadano del siglo XXI vivir en consonancia con su entorno. Desde ser capaz de analizar críticamente la abundante información que recibe por infinidad de fuentes, pasando por ser capaz de utilizar múltiples recursos multimedia (vídeo, audio, presentaciones,…) para expresarse y comunicarse con el resto de la sociedad, estar dispuesto a trabajar en equipo (y no siempre de forma presencial) hasta, como no, tomar su línea vital como algo en cambio continuo y, por tanto, convertirse en un ser totalmente versátil y adaptable a su entorno.

En definitiva, se nos pide que no seamos nada de lo visto hasta ahora y, además, estar preparado para afrontar cualquier cosa en cualquier momento. ¿Dónde queda aquel dicho de “Virgencita, Virgencita: que me quede como estoy”?

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