Portafolio: ventajas e inconvenientes de su uso en el aula.

A lo largo de estos últimos post hemos venido comentando cuál es el uso y funcionamiento básico del portafolio educativo.
Si damos un paso más allá, aplicando las nuevas tecnologías a esta herramienta/metodología, nos aparece el denominado e-Portfolio o portfolio electrónico. Concretamente, este es el objeto del último proyecto que nos hemos propuesto impulsar y llevar a cabo desde el departamento de informática de nuestro Centro.
Como tal, se ha elaborado y planificado todo un proceso de implantación de lo que será la plataforma digital que soportará el portafolio y los recursos tecnológicos que se requerirán. Todo ello, como informáticos, nos ha resultado relativamente fácil de planear y plasmar dentro del documento a presentar.
Sin embargo, la parte más compleja ha sido el argumentar que iba a suponer como nueva herramienta dentro del Centro, con el objetivo final de hacerla extensiva a todos los Ciclos Formativos que en el se imparten.
Obviamente, se llegó a establecer una relación de ventajas, todas con un carácter muy similar y vinculadas, fundamentalmente, a la aplicación y uso de las nuevas tecnologías. Este aspecto, como no, es de especial atractivo para el alumnado, pertenezca al Ciclo Formativo de la familia que sea, resulta un elemento claramente seductor y, además, fácilmente asimilable por la gente joven.
Centramos también como aspecto motivador el lado autoevaluativo del portfolio. Es decir, el como es el propio alumno quién puede ser el que compruebe su progreso, su evolución, a través del análisis y del examen de las distintas evidencias que ha ido aportando a lo largo del curso sobre su portafolio personal. Esto proporciona un nivel de satisfacción considerable y puede considerarse como un elemento positivo en el momento de proponer el uso del portafolio al alumno.
También hemos tenido que sopesar las posibles desventajas e inconvenientes que, de nuevo, se focalizan sobre el aspecto tecnológico. Dicho de otra forma, la introducción de herramientas de carácter tecnológico supone una barrera inicial, de mayor o menor calado, para aquellos docentes que no están familiarizados con un uso habitual de las mismas. Esto, además, se agrava normalmente con la mayor edad de los docentes (a mayor edad, mayor reticencia a las NN.TT.)
Otro factor importante, también en el ámbito correspondiente al docente, es el tratamiento correcto de esta metodología; es decir, llevar a cabo un correcto desarrollo de un portfolio requiere un trabajo largo y árduo, para conseguir un portafolio coherente, con objetivos alcanzables y claros y con los criterios, puntuaciones y sistemas de evaluación bien confeccionados. O sea, requiere un gran esfuerzo que, en determinadas ocasiones, puede generar cierta reticencia hacia su uso.
En conclusión, resulta evidente que la puesta en marcha y aplicación práctica de un portafolio no es tarea fácil. Requiere mucho empeño y tesón y, sobre todo, tiempo hasta que conseguir buenos resultados. A pesar de ello, personalmente creo que merece la pena y, sobre todo, resulta como poco una experiencia interesante que promete no dejar indiferente a nadie.

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